Mitología aplicada a la Astrología - Segunda parte


Mitología aplicada a la Astrología II
Importancia de la mitología para la astrología
Con el nacimiento de la psicología moderna, Carl Jung propuso que los mitos estaban entre los contenidos de los arquetipos: las estructuras primordiales de la psique comunes a todas las personas, y los dioses fueron reformulados como símbolos de la externalización imaginaria de las fuerzas internas de la psique. En la psicología arquetípica, varios síntomas de neurosis se identifican con deidades particulares que representan aspectos del yo que han sido ignorados o deshonrados. Se guía al paciente a honrar e integrar los atributos de esa deidad para lograr la curación personal y la integridad. De hecho, esta perspectiva también era conocida por los antiguos griegos. La literatura más antigua de Homero alude a la causa divina de la enfermedad como algo enviado por los dioses como castigo por no haberlos honrado. La cura de la enfermedad consistió en consultar a un oráculo sobre qué dios había sido ofendido, peregrinar al sitio de culto de ese dios, hacer ofrendas en su templo y tal vez iniciarse en los ritos. La moderna terapia deriva del griego therapeia, que significa ‹asistencia a los dioses›.
Desde una perspectiva espiritual, las deidades no son otra cosa que la naturaleza intrínseca de la mente misma. En un enfoque mítico de la astrología, las deidades, cuyos nombres corresponden a los cuerpos celestes que ocupan un lugar destacado en el momento del nacimiento, representan los temas arquetípicos centrales que dan forma e influyen en la vida de las personas. La carta natal puede verse como un mapa de la psique donde ciertas deidades planetarias participan en los dramas eternos de la condición humana en el transcurso de una vida en particular.


Dioses y planetas
Los antiguos percibieron que, aunque la mayoría de las estrellas mantenían una posición relativamente fija, algunas parecían moverse. La Tierra no se observaba como un planeta, ya que no se percibía que “vagara” o se moviera en absoluto. Pero, cinco de esas "estrellas errantes" (la palabra ‹planeta› proviene del griego planétes que significa ‹vagabundo› o ‹errante›), eran obvias a simple vista y fueron Mercurio, Venus, Marte, Júpiter y Saturno.
De hecho, se cree que tanto la semana de siete días como la sacralidad general del número siete dentro de muchas tradiciones místico-religiosas pueden haber comenzado con la observación de los siete cuerpos celestes que se movían: los cinco planetas visibles, el Sol y la Luna. Cada uno de estos siete cuerpos celestes está asociado con un día particular de la semana. Los días de la semana han sido nombrados desde la era romana en referencia a los siete planetas de la astronomía clásica. También se los numera, comenzando por el Domingo, el Lunes o el Sábado según la sociedad y tradición.
Como muchas civilizaciones antiguas, los griegos eran politeístas. Los doce dioses griegos reconocidos como los olímpicos originales fueron liderados por Zeus, quien derrocó a su padre Cronos, líder de la raza de titanes, y aseguró el lugar de los dioses y diosas en el monte Olimpo. Al igual que otras culturas, los griegos exploraban la verdad sobre los primeros comienzos, cómo se creó el mundo por primera vez. Según la Teogonía de Hesíodo, al principio solo existía el Caos, que en esa época significaba vacío (o la nada) y no desorden, como lo significa actualmente. El Caos era la Nada. Después del Caos vino la diosa Tierra, que los griegos conocían como Gea (o Gaia), y los romanos como Terra. La Tierra apareció de la nada según la mitología griega:
«Antes que todas las cosas fue Caos; y después Gea la de amplio seno, asiento siempre sólido de todos los Inmortales que habitan las cumbres del nevado Olimpo y el Tártaro sombrío enclavado en las profundidades de la tierra espaciosa; y después Eros, el más hermoso entre los Dioses Inmortales, que rompe las fuerzas, y que de todos los Dioses y de todos los hombres domeña la inteligencia y la sabiduría en sus pechos. Y de Caos nacieron Erebo y la negra Nix, Eter y Hemero nacieron, porque los concibió ella tras de unirse de amor a Erebo. Y primero parió Gea a su igual en grandeza, al Urano estrellado, con el fin de que la cubriese por entero y fuese una morada segura para los Dioses dichosos».
Hesíodo, Teogonía, 117-132.

La gente ha observado a las estrellas desde el principio de los tiempos, dando significados a los patrones estelares aparentemente aleatorios que salpican el cielo nocturno, y en el intento por extraer el significado de las poderosas y misteriosas fuerzas del universo, se han contado mitos y leyendas sobre el propósito y la creación de estas estrellas.
La mitología griega es el conjunto de mitos y leyendas pertenecientes a la cultura de Antigua Grecia, que tratan de sus dioses y héroes, la naturaleza del mundo, los orígenes y el significado de sus propios cultos y prácticas rituales. Formaban parte de la religión de la Antigua Grecia, que tenía como objeto de culto básicamente a los dioses olímpicos. Las constelaciones, en sí mismas, son simplemente agrupaciones aparentes de estrellas hechas por el ser humano, creadas para explicar las preguntas más ancestrales e importantes de todos los tiempos. Los relatos de la cosmogonía griega pueden ubicarse en los textos de Homero y la Teogonía de Hesíodo, en los que se ilustra la estructura de su universo y sus dioses.
Los nombres de los planetas provienen de la mitología griega y luego de la romana. Cada Dios-Planeta representaba una fuerza y principios vivos del universo. Es decir, un arquetipo, con características definidas. Todos los planetas, excepto la Tierra, fueron nombrados en honor a dioses y diosas griegos y romanos: Júpiter, Saturno, Marte, Venus y Mercurio recibieron sus nombres hace miles de años. Los otros planetas no fueron descubiertos hasta mucho después, luego de que se inventaran los telescopios. La tradición de nombrar a los planetas en honor a las deidades grecorromanas continuó para los otros planetas y asteroides descubiertos también. Mercurio lleva el nombre del dios romano del comercio y los viajes. Venus lleva el nombre de la diosa romana del amor y la belleza. Marte era el dios romano de la guerra, Júpiter era el rey de los dioses romanos, y Saturno era el dios romano de la agricultura y la cosecha. Urano recibió su nombre de un antiguo rey griego de los dioses. Neptuno era el dios romano del mar. Plutón, que ahora está clasificado como un planeta enano, era el dios romano del inframundo.


Definición de Arquetipo
La palabra arquetipo proviene del griego archetypos. En su sentido original, simplemente significa ‹impresión principal›, un modelo original o molde del que se hacen copias. En el siglo XX, el término resurgió como un componente fundamental del léxico psicoanalítico jungiano. Carl Jung lo describió como un patrón preexistente universal que informa el desarrollo de la psique y la materia, una "forma estructural a priori de la materia de la conciencia". En psicología los arquetipos son según James Hillman: "los patrones más profundos del funcionamiento psíquico, las raíces del alma que gobiernan la perspectiva que tenemos de nosotros mismos y del mundo". Los arquetipos son estilos o tendencias presentes en la personalidad, e impulsan nuestras creencias, valores, motivaciones, emociones y comportamiento. Pueden ser una fuente de sabiduría espiritual y autenticidad personal que nos dan un sentido de significado a nuestras vidas. Los arquetipos son imágenes internas que tenemos en la mente. Encarnan características, conceptos y experiencias que son universales para todos nosotros, independientemente de dónde vivamos o en qué período de tiempo. Tomemos, por ejemplo, la noción de "madre" o la de "embaucador". Estas son imágenes universales que son arquetipos. En astrología, el concepto de arquetipo tiene un gran significado ya que varias relaciones astrológicas fueron concebidas como las imágenes primordiales de lo que Platón llamó las “Ideas Eternas” o prototipos que sustentan todas las formas de realidad. Así, varias configuraciones de los planetas en la carta natal se leen como significantes de formas o estructuras arquetípicas fundamentales.

Mitos y arquetipos
Tenemos un cielo entero dentro de nosotros, nuestra fuerza ardiente y nuestro origen celestial: La Luna, que simboliza el movimiento continuo del alma y el cuerpo, la velocidad de Marte y la lentitud de Saturno, el Dios Sol, la ley de Júpiter; la razón de Mercurio y la humanidad de Venus.
~ Marcilo Ficino (1433-1499).

Los planetas están estrechamente relacionados con los signos del zodiaco en astrología. Cuando interpretamos un planeta en la carta astrológica natal, lo hacemos en términos de dónde se ubican los planetas por signos y por casas. Al interpretar el significado de un signo, lo relacionamos con la fuerza y la ubicación de su regente planetario. La asignación estándar de los siete planetas clásicos a los diversos signos del zodíaco se ha ido modificando con el descubrimiento e incorporación de los planetas ‘modernos’. La astrología y la mitología están tan entrelazadas que es imposible entender una sin un conocimiento de la otra. La mitología nos ofrece una historia de fondo para la astrología, nos dice —por ejemplo—, por qué Mercurio está asociado con la comunicación, la Luna con las emociones, y la astrología nos muestra cómo usar este conocimiento. No obstante, no se puede simplemente traducir el uso de la mitología a la astrología, o a la psicología arquetípica. El planeta astronómico es una entidad, el predecesor mitológico o arquetipo de dios o diosa es otro ser, y los planetas astrológicos tal como se usan en el horóscopo representan nuevamente otro sistema de conocimiento o logos. Es muy importante hacer distinciones: no se puede transponer un tipo de presencia o energía en el otro. Pero, se puede usar el conocimiento de la mitología para ayudar a comprender y adquirir más fluidez en el lenguaje de la astrología.



Bibliografía:
• Andreu, Teresa. (2002): Astrología y mitología: los mitos que vivimos, Barcelona, Editorial Índigo.
• Bailey, Alice. (1983): Los Trabajos de Hércules, una interpretación astrológica, Madrid, Luis Cárcamo, editor.
• Bailey, Alice. (1989): Tratado sobre los siete rayos, Astrología Esotérica, Volumen III, Ed. Fundación Lucis, Buenos Aires.
• Graves, Robert. (2011): Los Mitos Griegos, vols. I y II, Madrid, Alianza Editorial.
• Guttman, Ariel; Guttman, Gail; Johnson, Kenneth. (2005): Astrologia e Mitologia. Seus Arquétipos e a Linguagem dos Símbolos, São Paulo, Madras Editora.
• Hard, Robin. (2008): El gran libro de la mitología griega, Madrid, Editorial La Esfera de los Libros.
• Hesíodo. (1982): Teogonía. Trabajos y días. Escudo de Heracles, México, Editorial Porrúa.

Imágenes:
Greek gods, Vector illustrations. Artista: palllma.
De Urbis Colossis, detalle. Grabado. Artista: Domenico de' Rossi.


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